Piensa que todo es energía: tanto el mundo material como el mundo inmaterial e invisible.
Como todo es energía, existe una enorme cantidad de información que no podemos ver.
Contra más sensibles somos más podemos sentir toda esta energía / información.
Cuando cambiamos algo en el campo energético —tanto en el nuestro como en el campo energético más amplio— podemos esperar que se produzcan cambios o transformaciones.
Si en nuestro campo energético hay acumulación de energía (emociones bloqueadas, sistemas de creencias obsoletos, heridas emocionales), la vida se sentirá pesada, estresante y desconectada.
Cuando contamos con las herramientas para trabajar con el campo energético con consciencia, podemos despejar esa acumulación y transformar la información y el flujo que contiene.
Imagina un río lleno de rocas, troncos y sedimentos. El agua no puede fluir libremente; se forman grandes acumulaciones que bloquean su curso.
Ahora imagina que retiramos esas rocas, esos sedimentos y esos troncos. El agua comienza a fluir con libertad, como si el río recuperara su cauce natural, sin obstáculos ni bloqueos.
Lo mismo ocurre con nosotros. Podemos dirigirnos hacia aquello que está bloqueando nuestra energía, liberarlo y abrir nuevamente el camino para que la energía fluya.
Cuando hacemos esto, los cambios pueden ser profundamente positivos desde el primer momento: es como reencontrar el flujo natural y alinearnos con él.
Al mismo tiempo, este proceso también puede traer cambios importantes y pedirnos que asumamos responsabilidad por determinados aspectos de nuestra vida.
La transformación nos invita a responsabilizarnos de nuestra energía y de nuestra vida.
A medida que nos transformamos y expandimos nuestra conciencia, se nos pide que prestemos mayor atención a aquello que permitimos entrar en nuestro campo y a lo que proyectamos hacia el exterior.
¿Qué dejamos entrar en nuestra vida? Pero también, ¿qué aportamos al campo energético? Porque cada pensamiento, cada emoción y cada acción tiene un impacto.
Estamos constantemente dejando una impronta energética.
Vivimos en un campo vibracional en el que cada vibración influye y deja su huella.
