Suprimir tu Ser Verdadero para Pertenecer - El Principio de la Muerte

Esta es una reflexión para muchas de las personas que están aquí. En un sistema patriarcal que nos fuerza y nos reprime, tenemos que moldearnos y convertirnos en algo que no somos. Muchas veces, haciendo cosas que son extremadamente dañinas para nuestro precioso ser, para nuestros increíbles cuerpos, para nuestros corazones poderosos y amorosos y, en definitiva, para nuestros hermosos Espíritus.

“Cuando era joven, y mi cuerpo y mi sistema eran puros y muy sensibles, me obligué a fumar y a beber y a hacer muchas cosas dañinas para encajar.

En los primeros años de mi adolescencia, durante mucho tiempo, cada vez que intentaba fumar y beber, vomitaba.

Mi cuerpo estaba rechazando estas sustancias, que eran tan tóxicas y que mi sistema no podía asimilar.

La frecuencia de estas sustancias era muy baja.

Pero yo quería encajar tanto… Quería estar «bien», ser como los demás.

En ese proceso, fui insensibilizando mi cuerpo y acostumbrándolo a la toxicidad.

Lo hice «bien» y seguí adelante. Podía fumar y beber muchísimo… Algo que yo pensaba que me hacía ser guay, algo que ahora veo como triste.

Hasta que un día, cuando estaba cerca de los treinta, mi cuerpo y todo mi sistema ya no pudieron soportarlo más. Cuando bebía, me desplomaba y me sentía fatal durante días.

Hasta que comprendí que mi cuerpo no estaba hecho para eso. Lo único que quería era cuidarlo.

En un momento determinado, durante una sesión de Life Alignment (una modalidad de sanación con la que trabajo), en 15 minutos liberé tanta toxicidad —emocional, mental y física— que pude ver, a un nivel no físico, una sustancia parecida al alquitrán saliendo de mi cuerpo.

Me di cuenta de todo aquello a lo que me había aferrado durante tanto tiempo.

De toda la mierda que había introducido en mi cuerpo. Con cada calada y con cada bebida me estaba diciendo a mí misma que mi verdadero yo no era suficiente y que tenía que someterme a una determinada manera de ser y de actuar, a un sistema que reprime en lugar de aceptar.

Después de ese proceso, pude acceder y dar la bienvenida a una parte completa de mi verdadero yo.

Ya no podía acercarme a ningún cigarrillo ni al humo; tenía casi una reacción alérgica a él.

Pero lo más increíble fue que empecé a poder ver, percibir y sentir todas las frecuencias presentes en las cosas.

Cada cosa tiene diferentes frecuencias. Algunas pueden ser muy bajas, densas y perjudiciales, mientras que otras pueden ser extremadamente saludables, sanadoras, positivas y armonizadoras para nosotros.

Ahora puedo percibir todas las frecuencias de las cosas y saber desde dentro qué es bueno para mí y qué no lo es. Qué necesita mi cuerpo y mi sistema, de dónde proceden las cosas y cómo han sido creadas, cuál es su origen.»

Cuando permites que todo tu Espíritu se exprese —y te liberas de la necesidad de moldearte y hacerte pequeña para encajar y cumplir con las expectativas de una sociedad enferma— también permites que eso suceda para todas las generaciones que vendrán.

Ellos están aquí para despertarnos.

EL VENENO ESCONDIDO: COTILLEOS Y JUICIOS NEGATIVOS

Cuando estamos cotilleando, hablando mal o con juicio de unos y otros nos sentimos inseguros.

Es algo que se me quedó marcado de mi infancia - lo viví desde pequeña en mi entorno y me causaba mucho dolor y mucha inseguridad verlo, oírlo, escucharlo.

Sentia que si la gente podia hablar asi de unos y otros que dirían de mi. Nunca entendí porque las personas estaban tan enfocadas en lo de fuera, en los que tenían los otros, lo que hacían los otros y tan poco en si mismas.

Hay dos partes a este tema.

Mucha gente mira a otros porque ellos mismos se sienten inseguros, internamente se siente menos y se sienten desconectados y necesitan mirar al exterior para no sentir el dolor interno. Pero al mismo tiempo emiten ese dolor hacia el otro con su juicio. Lo que no gusta o acepta del otro lo tiene dentro en alguna faceta.

Luego les interesa más todo lo de fuera para no tener que lidiar con ellos mismos realmente. Para no tener que mirar internamente y hacerse responsable de su dolor, angustia, sentimiento de menos valía, rabia, desesperanza, etc.

Por otro lado, si somos niños y crecemos rodeados de personas con una consciencia muy limitada y heridas no sanadas, que emiten juicio todo el tiempo entonces es posible que ese niño internalice ese juicio hacia si mismo y en vez de aceptarse se sienta tan limitado que no pueda expresar quien realmente es.

Como padres o responsables de estos niños nos toca ser más que todo esto. Romper con el cotilleo, con el mirar fuera para criticar a otros sin hacernos responsables de las heridas que llevamos dentro.

Como padres queremos entregar Amor, pero el Amor real, incondicional, el Amor que alimenta, el Amor con Respeto.

Imagino un mundo donde las personas se alimenten de ese Amor, un Amor sano, sin desequilibrios, sin necesidad de limitar, si no un amor expandido donde se permite la libertad del Ser.

Donde cuando se hable de alguien se hable en positivo para ayudarles y sostenerles.

Para llegar a esto cada uno de nosotros tenemos que alimentar nuestros Amor Propio, nuestro auto-Respeto. Sanar el dolor interno y transcender las heridas heredadas, transformar el legado Limitante para expandirnos y poder vivir en Libertad interna.